La historia de mis días

Mientras yo ya voy tachando los días que me faltan para que todo esto acabe, los días se hacen cada vez más raros. Desde llamadas médicas que erizan los pelos, hasta una bipolaridad emocional constante, pasando por una obsesión a la música más alternativa y extrañamente gratificante que jamás había escuchado.





Y sí, los días son extrañamente complejos, pero hay algo que no cambia. Y es que cuando la cosa está revuelta por dentro, ella me demuestra que podría estar aún peor. Su arena asquerosamente oscura, un chopi que desquicia a cualquiera, y el miedo que sus historias imprime en las caras de los que apenas la conocen, haciendo que muchos de estos ni siquiera se atrevan a tocar su agua. Solo necesito sentarme 15 minutos en algún muro donde nadie me vea y respirar un poco. Eso lo calma todo.




Que supongo que hay determinados fantasmas que nos querrán perseguir eternamente, pero hay que encontrar la forma de enfrentarse a ellos. Al fin y al cabo ¿qué es un espectro en relación con nosotros? Una pieza ya inservible que se ha escapado en una chatarrería de vida humana, envidiosa de nosotros por tener lo que ya nunca estará a su alcance: vida.

Mientras eso sobre; hasta que no se vea aparecer a la maltrecha oscuridad, a la que nunca debimos de temer, con su guadaña, habría que seguir alcanzando metas, escalando prohibiciones, y rompiendo todos los muros que separan las ciudades.

 (Dibujo hecho por Kevin Medusa, en una de sus múltiples jornadas aburridas en la biblioteca)



Y así, mientras mis días siguen siendo raros, no queda más remedio intentar condimentarlos con una pizca de humor, una mezcla de locura esquizofrénica (algo forzada, también es verdad) y paz espiritual, y un poco del ingrediente especial: una sonrisa diaria.


1 comentario:

  1. Llevalo con calma Fer, y no te sorprendas si algun dia te encuentras haciendo o disfrutando de cosas que hasta ese momento ni te planteabas, es lo que tiene ir cumpliendo años...jeje
    Un saludo amigo!

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