Pero lo que también es verdad que hay veces que me quedo con la boca abierta con esa modalidad de surfing, y más aún cuando se unen una imágenes y tomas increíbles, una edición perfecta y uno de los mejores riders de las islas. El resultado es lógico: un vídeo que hizo que se me cayera la baba.
El último trabajo de un pedazo de crack: Oliver González.
P.D.: Caer esos aéreos debe de dar mucho dolor de huevo...
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