Catastróficas desdichas.

El ser humano, en su condición de ser, rechaza totalmente la idea de desprenderse de algo a lo que se ha visto unido durante un período considerable de tiempo.

Este sentimiento y rechazo natural lógico, se propaga y expande aún más cuando lo que se aleja de nuestro lado es una persona. Esa sensación de observar como se ha quedado vacío un hueco que anteriormente solía estar ocupado por alguien que conseguía sacar una sonrisa a los que a su alrededor se encontraban, consigue consumirnos hasta que nosotros también sucumbimos. Y es, precisamente eso, lo que se pierde: una increíble sonrisa.

Pensar que ya no existe; que ahora toda parece un mal sueño... Son ahora las lágrimas que afloran las que conservarán tu recuerdo. No te preocupes. Pocos olvidarán que has pasado por aquí.

Porque todos caminamos... pero pocos dejan huella.

Nos vemos pronto.

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